Actualmente la Asociación de Salvamento en las Minas -organismo sobre el que se asienta el cuerpo de rescate- está integrado por varias empresas, aunque la aportación principal de la Brigada, tanto en recursos económicos como en profesionales, depende del Grupo Hunosa y está situada en las antiguas instalaciones del pozo Fondón, Langreo. Está presidida por Eduardo Muñoz, director de seguridad de la empresa y Nacho Rodríguez como jefe de operaciones, además cuenta con 17 brigadistas, 2 jefes de turno, 3 conductores, un médico, un ingeniero técnico en 3 turnos rotatorios, personal con sólida preparación que ha destacado en sus diversos puestos de trabajo, casi siempre en el interior de los pozos. Para mantener el nivel profesional necesario se alternan un mes en su puesto habitual en la mina con otro en la brigada.
Para ser brigadista hay que tener una serie de categorías: picadores, barrenistas o mineros de primera, con conocimientos en manejo de maquinaria, tirar carbón o de electricidad. Los criterios de acceso que se tienen en cuenta a la hora de escoger al equipo constan de varias pruebas físicas, una de esfuerzo en silicosis y varias de habilidad como posteo o escalada. Además se seleccionan de tal manera que no vivan a más de 10 km de la brigada y que provengan de las distintas explotaciones mineras. La alta preparación física a la que ven sometidos y la continua formación técnica les permiten, en una urgencia, actuar con célebre prontitud y eficacia. La rápidez de intervención y el conocimiento adecuado del lugar resulta imprescindible y puede llegar a salvar vidas.
Sus entrenamientos son comparables a los de cualquier cuerpo de élite: simulacros de rescates en altura, arrastrarse en tuberías o rampas durante 100 metros con su pesado equipo, desescombro en túneles llenos de humo. Una de las mayores prioridades es la realización de diversos ejercicios con el equipo de respiración autónoma de circuito cerrado, pilar fundamental en su trabajo, un equipo en continuo desarrollo y especializado que ha llegado a ser uno de lo más modernos del mundo. Su exitosa trayectoria se ha convertido en un referente mundial como servicio de rescate de élite en varios ámbitos. En los últimos años ha dejado de prestar sus servicios exclusivamente en las minas, aunque continue siendo su principal actividad, para realizar operaciones en otro tipo de espacios confinados, como en el interior de presas o túneles. De hecho, y como ejemplo destacable, su arrojada y sacrificada intervención en la extinción del incendio, en 2007, del pozo María Luisa, en Langreo. El fuego originado generó una nube de monóxido de carbono que intoxicó a 140 personas y obligó a desalojar de sus casas a más de 700. Su labor fue reconocida con la entrega de la Medalla de Oro al mérito de la Protección Civil, otorgada por el Ministerio de Interior en ese mismo año. O su trabajo en el incendio de uno de los túneles de las obras de la variante de Pajares, en enero del 2009, donde actuaron conjuntamente con el cuerpo de Bomberos de Asturias, ya que desde el 2004 mantienen un acuerdo de colaboración con el Servicio de Emergencias del Principado.
En los últimos años la Brigada, Asturiano del Mes de La Nueva España en 2007, ha aumentado su radio de acción y en diversos casos: el rescate de dos personas tras un derrumbamiento en una casa cueva en la localidad murciana de Águilas tras ser requeridos por el director de Protección Civil de Murcia ante la complejidad del trabajo, una operación de rescate en el Teide, revisión de los conductos de la presa de Belesar en Lugo, e incluso asesorar en el rescate de los cadáveres de 65 mineros sepultados en la mina Pasta de Conchos, México. A raíz de este último trabajo, varias companías mexicanas contactaron con Hunosa para la puesta en marcha de una brigada de salvamento semejante a la de la empresa asturiana.
Y es que otro de sus puntos fuertes es su modelo de formación, en 2007 el director general de Protección Civil del Ministerio del Interior anunció en Langreo la firma de un convenio con Hunosa para que la Brigada y el personal de seguridad de la firma hullera impartan cursos formativos a especialistas de emergencias de todo el país: bomberos, guardias civiles, policías y militares.
Ahora en su centenario recuerdan que hasta hace no muchos años, la Brigada no era bien vista por las mujeres de los pueblos, era una señal de que algo no iba bien, estaba asociada a la muerte. Por fín han conseguido romper el mito. Y gracias a su labor actual, sobre todo en prevención, continúan salvando vidas.
Álvaro Fuente

.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario